Iniciocrítica internaGalería de Tiranos. Sala 1

He decidido hacer esta Galería de Tiranos porque visualizar a nuestro Tirano Interior es bastante difícil fuera del proceso psicoterapéutico. Normalmente el Tirano actúa sin que seamos conscientes de que lo hace. Creemos que es algo nuestro, que forma parte sustancial de lo que somos, y así damos por bueno el creernos los pensamientos que nos atacan, desprecian o, simplemente, nos ponen trabas para ser nosotros mismos con plenitud. Pero, si nos paramos a pensarlo bien, ¿puedo ser yo algo que va contra mí mismo, que me pone trabas en la vida? No tiene ningún sentido. La aceptación de esto mismo es un ejemplo de ataque del Tirano: “Eres defectuoso”.

Como decía en el post El Niño y el Tirano, la crítica que el Tirano (así es como llamo a la parte de nuestra mente que hace crítica malsana) ejerce sobre las personas es muy variada, tanto por los objetivos que ataca como por la intensidad con la que lo hace. Igualmente varía en su expresión emocional según los intentos de solución que nosotros de niños, de niñas, usamos para defendernos o para sobrellevarla.

En esta Galería vamos a exponer algunas de las críticas internas que se encuentran más habitualmente en psicoterapia, y con ellas las posibles respuestas del Niño, de la Niña Interior. Aportaré también alguna idea que pueda servir de antídoto para el veneno que el Tirano vierte en nuestra mente y así ayudar a limpiarnos de esos conceptos tan perjudiciales para nuestra vida. Bastante malo hay por ahí fuera como para tener al enemigo dentro.

(En un futuro post daré soluciones prácticas para “derrocar” al Tirano Interior.)

Originalmente la crítica en nuestra mente quedó grabada sobre todo de lo que nos llegó de nuestros mayores cuando éramos niños: padres, profesores, cuidadores, etc. Así que el Tirano más habitual es como una presencia paternal severa que está ahí vigilándonos amenazante, presto a retirarnos su validación, una de las dos necesidades básicas más fundamentales, la de recibir valoración por lo que hacemos. La otra, te recuerdo, es recibir amor. Al retirarnos el amor, el afecto, el Tirano nos inquieta a nivel emocional, energético, no sólo mental, como hace con la valoración.

EL PADRE CRÍTICO: Todo lo haces mal.
Mensaje original que recibimos cuando niños: “Anda quita, que no vales para nada.” “Si es que no haces una a derechas.” “¡Serás inútil!” “Nunca puedo contar contigo.” “A ver si aprendes de una vez.”
Respuesta del Niño: Hacerse muy obediente para intentar no equivocarse nunca, o hacer las cosas bien a la primera, lo que es imposible y, unido al estrés que provoca la falta de afecto paterno, le condena al fracaso de antemano. Timidez, no atreverse, quedarse parado. Tragar con todo. Tener vergüenza por ser uno mismo.
O todo lo contrario: engrandecerse, aparentar ser más hábil y capaz, pero sintiéndose deficitario por dentro, “inflarse”, aparentar ser lo que todavía no se es, darse importancia. Es una de las mejores maneras de enseñar a mentir al niño. Lo que termina creando una falsa vanidad y una seria falta de criterio, el adulto se convierte en un “fantasma”, alguien sin fundamento. O se hace hipócrita.
Antídoto: Equivocarnos es la única forma de crecer y aprender. Atreverme a equivocarme. Echarle valor y estar tranquilo con los resultados. Cada vez lo haré mejor, porque muchos pocos hacen un mucho. Hacer lo que de verdad quiero hacer. Para ello es necesario trabajarse el miedo y la rabia a nivel físico-emocional.

 

EL JUEZ: Tú tienes la culpa de todo.
Mensaje original: “Hijo mío, nunca llegarás a nada en la vida.” “Si no hubiese sido por tí, yo habría podido…”
Respuesta del Niño: Cargar. Intentar poder con todo. Hacerse hiperresponsable.
O todo lo contrario, puede convertirse en “la oveja negra” de la familia, o en drogadicto, o, como decía antes el Código Penal, en “vago y maleante”. Por más que lo intente, fracasará en lo que haga.
En cualquiera de las dos posiciones, el Tirano le ha robado su buen futuro.
Antídoto: No tengo que llegar a ser nada distinto de lo que soy. Porque YA SOY en la vida. No tengo porqué cumplir las expectativas que pusieron en mi, así que lo único que tengo que mirar es hacia dónde va mi entusiasmo en la vida. Ningún niño es responsable de lo que hicieron o esperaron de él, o de ella, quienes le cuidaron. Así que yo de niño no tuve la culpa de lo que pasara. No tengo la culpa de lo que pasó en mi infancia.
En su versión extrema EL JUEZ funciona como juez y verdugo, que de forma sumarísima nos condena y nos retira el derecho a existir.

 

EL KILLER (el verdugo): No mereces vivir. Mejor estarías muerto.
Mensaje original: “Sobras, no hay sitio para tí en la vida.” “Más te valdría no haber nacido.” “Siempre estás molestando.” “Si tú no existieras yo habría… sido feliz, tenido éxito, etc.”
Muy habitual en casos de abuso grave en la infancia o cuando hubo muertes relacionadas de madre, hermanos,… También en casos de fuerte rechazo durante el embarazo.
Respuesta del Niño: “Hay algo horrible en mí.” Desprecio por uno mismo. Intentos de suicidio. Autolesiones. Enfermedades psicosomáticas severas. Mucha confusión y una profunda tristeza.
O también: odio al mundo, agresividad, desprecio hacia los demás.
Antídoto: Renacer. Hacer terapia profunda para volver a empezar sin “culpa tóxica”.
Uno de los Tiranos más habituales y poderosos es el que va contra la necesidad básica de pertenencia del niño amenazando con abandonarle. Podemos ver lo poderoso que es este tipo de Tirano observando de lo que son capaces las personas con tal de no ser excluidas del grupo al que pretenden pertenecer.

LA EXILIADORA: No te quiero conmigo.
Mensaje original: “Eres la desgracia de la familia.” “No pareces mi hija.” “No hay sitio para ti aquí.” “Fuera. Vete.”
Respuesta de la Niña: Desde el abandono: “por favor, haz conmigo lo que quieras, pero acéptame.” Se traiciona a sí misma antes de ser rechazada.
Desde la rebeldía: “sí, pues ya que no le importo a nadie, os vais a enterar” y se mete en ámbitos de exclusión social más o menos extremos. Inconformista o lumpen. Rebeldía. “Dejadme en paz.”
También misantropía: “yo no pertenezco a ningún sitio.”
Antídoto: Aceptación de una misma. Encontrar “la familia del alma”, aquellos que sí nos aceptan tal como somos. Necesario trabajarse el miedo al rechazo.
Hay un Tirano que utiliza sin reparo todo el repertorio de manipulaciones, amenazas y desprecios para conseguir sus propósitos de abuso y sometimiento.

 

EL MACHISTA: Las mujeres son seres inferiores, imperfectos, dependientes y por tanto hay que decirles lo que tienen que hacer o, simplemente, forzarlas a ello.
Mensaje original:
Al chico: “Eres un flojo.” “Mira la mujercita.” “No querrás ser un calzonazos.” “¡Anda, mariquita!” “Si aceptas a una mujer en plano de igualdad es que eres tan débil como ella, tienes que ser fuerte e imponerte, demostrarles quién manda.”
A la chica: “…porque eres una mujer.” “Eso no lo hacen las niñas.” “Pareces un chicazo.” “Marimacho”. “Si sigues así, no vas a encontrar ningún hombre que te quiera.”
Usualmente se aprende simplemente observando los modelos paterno y materno que tenemos en la infancia, en muchas ocasiones con una utilización fuerte del miedo y la manipulación del progenitor machista.
Respuesta del Niño: Si se asocia al padre machista él mismo se hace machista y su Tirano interno ataca a los demás. Si se pone del lado de la madre maltratada o simplemente no acepta las creencias machistas tiene que luchar contra su propia “debilidad”. Problemas para encontrarse a sí mismo como varón. Odio a las mujeres. Dependencia de ellas.
Respuesta de la Niña: Sólo vales si cuidas a todo el mundo. Tienes que poder con todo. Sin un hombre no soy nada. Odio a los hombres. Dependencia de ellos.
En ambos casos se tiende a tener relaciones de codependencia que perpetúan la enseñanza machista.
Antídoto: Los hombres no necesitan hacer daño ni despreciar a nadie para ser fuertes y capaces. Las mujeres somos seres humanos de pleno derecho, podemos ser y comportarnos como queramos sin que nadie tenga derecho a juzgarnos o tutelarnos.
Los varones machistas necesitarán terapia de control de la frustración y de la ira, y educación en valores. Y las mujeres que hayan sido víctimas trabajarse su autoestima y sus creencias limitantes.

Así, con este Tirano que por desgracia sigue hoy en día vigente en las creencias de muchos hombres y bastantes mujeres, despido la primera parte de esta Galería de Tiranos, no te pierdas la segunda, nunca está de más revisar nuestras ideas a ver si hay crítica dañina en ellas.

Y si quieres trabajar a tu Niño, tu Niña Interna, te invito a este potente taller para este verano. ¡Que todo te sea propicio!

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